¿Está preparada su función de Auditoría Interna para los próximos cinco años?
Durante las dos últimas décadas, la función de auditoría interna en las entidades financieras ha experimentado una evolución constante impulsada por nuevas exigencias regulatorias, una creciente complejidad operativa y un incremento significativo de las expectativas de los órganos de administración.
Sin embargo, nos encontramos ante un punto de inflexión de una magnitud muy superior a cualquier cambio experimentado hasta ahora.
No se trata únicamente de nuevas normas, como DORA, MiCA o la evolución del marco de prevención del blanqueo de capitales. Tampoco se trata únicamente de digitalización. El verdadero cambio consiste en que, por primera vez, las organizaciones disponen de herramientas capaces de analizar grandes volúmenes de información, relacionar evidencias y asistir al auditor en tareas que hasta hace muy poco requerían cientos de horas de trabajo manual.
Este cambio obliga a formular una pregunta que todos los Consejos de Administración deberían plantearse:
¿Puede seguir desarrollándose una auditoría interna con metodologías prácticamente idénticas a las de hace diez años mientras la actividad de las entidades financieras evoluciona a una velocidad sin precedentes?
Nuestra opinión es clara: no.
La calidad de una auditoría ya no depende únicamente de la experiencia del auditor
Tradicionalmente, la calidad de una auditoría interna descansaba sobre tres pilares fundamentales:
- la experiencia del equipo auditor;
- una metodología sólida;
- el tiempo disponible para revisar la documentación.
Estos tres elementos siguen siendo imprescindibles.
Sin embargo, hoy existe un cuarto factor que está cambiando profundamente la forma de trabajar: la capacidad para analizar y relacionar información de forma sistemática y con una trazabilidad completa.
En la práctica, esto significa que el auditor puede dedicar menos tiempo a tareas repetitivas y mucho más a aquello que realmente aporta valor:
- comprender los riesgos emergentes;
- evaluar la eficacia real de los controles;
- identificar las causas profundas de las deficiencias;
- formular recomendaciones estratégicas para la Dirección y el Consejo.
La tecnología, por sí sola, no mejora una auditoría.
Lo que mejora una auditoría es permitir que el conocimiento y el juicio profesional del auditor se concentren allí donde generan mayor valor.
El nuevo papel de la Auditoría Interna
Los órganos de administración ya no esperan únicamente un informe anual.
Esperan respuestas.
Quieren comprender:
- cuáles son los riesgos realmente prioritarios;
- dónde pueden producirse incumplimientos regulatorios;
- qué controles están perdiendo eficacia;
- cómo evolucionan los riesgos respecto al ejercicio anterior;
- qué decisiones deben adoptar.
La auditoría interna debe transformarse desde una función eminentemente verificadora hacia una función de apoyo estratégico a la toma de decisiones.
No significa asumir responsabilidades de gestión.
Significa proporcionar una visión mucho más profunda, estructurada y útil del sistema de control interno.
El reto ya no es revisar más. Es revisar mejor.
En muchas organizaciones sigue existiendo una falsa percepción de que aumentar la calidad de una auditoría implica necesariamente dedicar más horas.
No siempre es así.
La verdadera mejora consiste en incrementar la profundidad del análisis, reforzar la consistencia de las conclusiones y garantizar una trazabilidad completa de las evidencias, permitiendo al auditor dedicar más tiempo al análisis crítico y menos a tareas de bajo valor añadido.
Las entidades financieras necesitan auditorías capaces de responder preguntas complejas con rapidez, rigor y fundamento documental.
Ese será uno de los principales factores diferenciales entre las funciones de auditoría interna durante los próximos años.
Cinco preguntas que debería plantearse cualquier Comisión de Auditoría
Antes de aprobar el próximo Plan Anual de Auditoría Interna, resulta conveniente reflexionar sobre algunas cuestiones:
- ¿Nuestra auditoría analiza toda la documentación relevante o únicamente una parte representativa?
- ¿Existe plena trazabilidad entre cada conclusión del informe y las evidencias que la sustentan?
- ¿Los informes proporcionan información útil para la toma de decisiones del Consejo o se limitan a describir incidencias?
- ¿La metodología utilizada permite identificar riesgos emergentes antes de que se materialicen?
- ¿Estamos aprovechando todas las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías para reforzar la independencia, profundidad y calidad del trabajo auditor?
Responder afirmativamente a estas preguntas marcará, probablemente, la diferencia entre una función de auditoría adaptada al nuevo entorno y otra que continúe trabajando con modelos diseñados para una realidad que ya ha cambiado.
Reflexión final
La transformación de la auditoría interna no consiste en sustituir el criterio profesional del auditor.
Todo lo contrario.
Consiste en reforzarlo.
Las organizaciones que antes incorporen nuevas metodologías de trabajo estarán en mejores condiciones para anticipar riesgos, responder a los supervisores y ofrecer a sus órganos de administración una visión más completa y objetiva de su sistema de control interno.
Porque el futuro de la auditoría interna no pasa por hacer auditorías más rápidas.
Pasa por hacer auditorías significativamente mejores.
INTERAFI – Auditoría Interna, Compliance y Gestión de Riesgos para Entidades Financieras
Desde hace más de veinte años trabajamos exclusivamente con entidades financieras, ayudando a sus Consejos de Administración y a sus equipos directivos a fortalecer sus sistemas de control interno, cumplimiento normativo y gestión de riesgos mediante metodologías especializadas, rigurosas y en continua evolución.
